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Rivera, el técnico que cambió la sanidad por el fútbol y se plantea volver

A Coruña, 8 abr (EFE).- A la habitual soledad del entrenador, Mario Rivera suma otras: está en la India, donde entrena a uno de los grandes del país, lejos de su familia, pendiente de ellos y de los sanitarios, ese grupo de "héroes" del que formó parte y al que se ha planteado volver por la COVID-19.

Es en el país asiático, donde ahora se imponen (y mayoritariamente se respetan, señala) medidas restrictivas como las colas a la entrada de los supermercados, el técnico vive en un piso en Calcuta, desde donde atiende a Efe en el confinamiento y con la liga parada por el coronavirus, como en España.

Rivera está en contacto con la embajada española y a la espera de que se determine si el campeonato se suspende de manera definitiva o se retoma.

"Lo estamos llevando bien y con resignación, esperando que tomen alguna decisión sobre la competición para saber si podemos volver a España", explica con el temor de que el "cierre" en el país por el coronavirus se alargue hasta finales de mes y la Federación también aguarde a ese momento para decidir qué pasa con la liga.

"Todos esperamos que se suspenda o se dé por finalizada y, a partir de ahí, ver cómo podemos volver. En la embajada tenemos un chat en el que nos han agrupado a todos los españoles y nos van contando opciones para ver si nos podemos unir a alguno de esos vuelos", señala.

"Afortunadamente", relata, él decidió vivir en un piso y no en un hotel, donde se le habría "hecho muy duro" el confinamiento. Tres plantas más abajo reside el preparador físico del equipo, el East Bengal, que también es español.

"Comemos y cenamos juntos. Desde casa hacemos lo que se puede. Tenemos una buena conexión a internet que nos permite estar en contacto con la familia, ver noticias y series", apunta.

Él está "preocupado por la situación de España", donde Covid-19 ya ha afectado a algún familiar que la ha "superado" y, con tanta distancia, la preocupación se retroalimenta.

"Mi familia está preocupada por mí. De aquí les llegan noticias de que si no tenemos comida, que si a los extranjeros nos tratan mal y nada de eso, trato de tranquilizarles porque no tenemos ningún problema y no nos han creado ningún tipo de dificultad", asegura.

Más bien sucede lo contrario. "Este club tiene mucha masa social y, de hecho, recibimos los mensajes de los aficionados, nos piden que estemos en casa, seguros, nos preguntan si nos hace falta algo. Eso hace que te sientas respaldado", sostiene.

Lleva bien el confinamiento porque "los entrenadores" están "acostumbrados a la soledad" que implica el cargo. "Eso te ayuda a llevar estas situaciones. Estás aquí sin tu familia, sin entrenar, que es a lo que venías, pero somos de mentalidad muy fuerte y lo podemos llevar mejor".

A otros, les cuesta más. "Hay compañeros que vinieron en septiembre o incluso en julio y están desesperados por volver, pero es gente madura, profesional. Nuestra liga acababa el 12 de abril, así que estaríamos a una semana de acabar, muy cerca de volver a casa, y se hace difícil", admite.

Si hubiera estado en España, probablemente retomaría la profesión que dejó en diciembre de 2017 para dedicarse al fútbol y a negocios familiares. "Me lo he planteado muchas veces y creo que lo haría. Si no lo hiciese, sería porque mi familia no me dejaría", confiesa.

Augura que "esta situación va a hacer que la gente se dé cuenta de cómo es la profesión" de los sanitarios.

"Muchas veces se trabaja con pocos medios, con muchos pacientes por cada enfermero. La mayoría lo hace como algo vocacional y la mayor recompensa es el paciente, la gratitud de los familiares. Yo creo que después de esto mucha gente se va a replantear la profesión", vaticina.

Rivera agradece los aplausos a médicos y enfermeros y considera que deben ser "la primera piedra" para que, una vez se restablezca la normalidad, la gente "que vaya a un centro de salud, a un hospital, valore el trabajo" de los sanitarios.

"Están poniendo su vida en riesgo por los demás y eso es algo que la gente no puede olvidar. Muchos lo están llevando mal, vuelven a sus casas destruidos, están viviendo la peor situación a nivel sanitario y de fallecimientos y eso es muy duro. Se lo están comiendo solos y tenemos que hacer lo posible para animarles porque, si paran, va a ser terrible", advierte.

Para él, sus excompañeros son "auténticos guerreros", los "soldados que han ido a la batalla" y que cada día tienen que "sacar la suficiente energía y motivación para volver al siguiente".

"Son héroes, están poniendo su vida en riesgo por salvar a los demás. Si buscas la definición de héroe probablemente sea eso", sentencia el entrenador de un equipo centenario en un país en que el primer deporte es el crícket pero en el que "el fútbol está creciendo muchísimo".

Carlos Alberto Hernández

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