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Futbol Internacional

La profesionalización de la Primera División femenina, centro de debate

Madrid, 1 jun (EFE).- La Asociación de Clubes de Fútbol Femenino pide echar la vista atrás, hasta su creación en el año 2015, para ponderar el avance de la disciplina. Si la entidad puede reparar en la "dimensión social, deportiva y económica" de la Primera Iberdrola es porque su discurso puede detenerse en los hitos conseguidos en el último lustro.

"Hablamos de una competición que en tan sólo 5 años ha conseguido que todas sus jugadoras tengan contratos profesionales, consiguiendo un hito muy especial como fue el I Convenio Colectivo, con una importante presencia televisiva y audiencias que superan los 6 millones de espectadores al año, convirtiéndose así en la tercera competición nacional en ingresos por comercialización de sus derechos audiovisuales por detrás de LaLiga y la ACB, y que ha sido capaz de llenar los grandes estadios del fútbol profesional", presumió en su última nota de prensa.

A la existencia de vínculos laborales y a la importancia y dimensión económica de la competición apela la entidad para reclamar al Consejo Superior de Deportes (CSD) la calificación para la Primera Iberdrola de competición profesional, una proclama que con esta pandemia se ha colocado en la mesa del debate político. Partidos de diferente color coinciden en la necesidad de revisar las normas, toda vez que la salida a la actual crisis sanitaria ha desempolvado la desigualdad existente en el ámbito deportivo.

Solo han recuperado su actividad la Primera y Segunda divisiones de fútbol y la Liga ACB de baloncesto, todas ellas masculinas. Son las únicas competiciones profesionales en España. La Primera División femenina, como las demás competiciones no profesionales, finalizó de manera prematura. Aun quedando ocho jornadas en disputa, el Barcelona fue proclamado campeón.

Precisamente, una de las capitanas del equipo azulgrana reflexionó sobre esta disparidad de criterio. "Yo creo que todos deberíamos ser merecedores de la oportunidad de practicar nuestro deporte", expuso Vicky Losada en declaraciones a EFE. "Creo que es cuestión de tiempo y de que sigamos peleando cada deportista en nuestro sector", abundó.

El ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, afirmó el pasado viernes en sede parlamentaria que en el diseño de la desescalada han pensado "en todos los sectores del deporte". "Del profesional y del no profesional, sin dejarnos ninguno, aunque tendremos que revisar los criterios y las posibilidades, mejorándolas", asumió.

Esa actualización pasaría por la revisión de la Ley del Deporte, cuyo texto data de 1990.

El diputado socialista Juan Luis Soto invitó al grupo popular, el mayoritario en la oposición, a apoyar "una reforma que permita garantizar la profesionalidad de las mujeres deportistas de este país o el anteproyecto de Ley del Deporte", puesto que ese documento "contempla esos avances en la igualdad de derechos laborales y salariales para las mujeres deportistas".

Por su parte, en representación de Unidas Podemos-En Comú Podem-En Marea, María del Mar García Puig expresó durante la Comisión de Cultura y Deporte su deseo de que la nueva ley sea "feminista" e "igualitaria", refleje la "justicia social" y facilite la profesionalización y la representatividad femenina en el entorno federativo. "No podemos tardar más en terminar con la discriminación de la mujer en el mundo deportivo", recalcó.

La oposición acotó su reivindicación. Centró su crítica en la finalización de la Primera Iberdrola.

"Se está tratando a las jugadoras como si fueran de barrio. Rectifique", aseveró el portavoz popular, Javier Merino.

Rafael Fernández-Lomana (Vox) pidió al ministro que dé autorización al CSD para que la competición femenina sea profesional y para que las jugadoras "puedan gozar de las mismas condiciones que la liga de fútbol masculina". Al respecto, comentó que se cumplen los dos requisitos exigidos: la existencia de vínculos laborales y la importancia y dimensión económica de la competición. "El CSD puede y usted desde su Ministerio debe autorizar que exista la liga profesional femenina", indicó.

Guillermo Díaz (Ciudadanos) lamentó que tras la celebración "por todo lo alto" de la firma del convenio colectivo se produjese la suspensión del torneo. "No tiene mucho sentido", aseguró.

Laura Borrás (JxCAT), Jon Iñarritu (EH Bildu) y Joan Margall (ERC) pidieron asimismo la profesionalización de la Primera División femenina.

Fuentes del CSD consultadas por EFE manifestaron que "es de total interés para el Consejo que el fútbol femenino adquiera la relevancia y profesionalización que merece".

Recuerdan, de hecho, que la presidenta Irene Lozano centró su tarea en las primeras semanas desde la toma de posesión del cargo "en tratar de mediar para una positiva resolución del convenio para el fútbol femenino, que finalmente se firmó". Pero antes de que el CSD pueda calificar una liga como profesional, según subrayan las mismas fuentes, "tienen que darse una serie de pasos".

"Serán criterios para la calificación de competiciones de carácter profesional, entre otros, la existencia de vínculos laborales entre clubes y deportistas y la importancia y dimensión económica de la competición. Al respecto, cabe recordar que el convenio del fútbol femenino ni siquiera está publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) porque UGT lo impugnó. También hay que decir que los clubes que conformen esa futura liga profesional deben haberse constituido en SAD", puntualizan desde el CSD.

La institución, según desveló Juan Luis Soto, "está estudiando seguir avanzando en esa dignificación" de las mujeres futbolistas. La pandemia las ha colocado en el centro del debate y el argumentario entre los grupos parece unánime.

Lucía Santiago

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